6 consejos de copywriting para tu empresa

Hoy día están de moda las expresiones “copywriting”, “marketing de contenidos”, “content branding y otras similares. Si todo esto aún te suena a mandarín antiguo, hoy te traemos una pequeña introducción a estos palabros del siglo XXI que, básicamente, surgieron como una evolución de la publicidad más tradicional del siglo pasado.

El consumidor actual no quiere que le vendamos nuestro producto; quiere información útil, directa, gratuita y, si puede ser sin publicidad directa de por medio, mejor. Nuestro cliente no quiere que le vendamos nuestro producto, pero necesita toda la información del mundo sobre el mismo. En este punto, ¿qué hacemos?

Aquí entra en juego el copywriting. El arte de persuadir al lector mediante la escritura para inducirle a realizar una acción que nosotros ya teníamos prevista de antemano. O sea, que si quieres vender un producto, debes escribir de manera que el lector casi tenga la necesidad comprarlo después de leer nuestro texto. Pero también puedes pretender simplemente que un potencial cliente se registre en tu web, o que te deje su número de teléfono. Si lo consigues mediante la escritura, estarás empezando a hacer copywriting. Grosso modo, pero podemos definirlo así.

Ahora bien, ¿cómo debes escribir para tener una primera aproximación a esto del copywriting? Aquí te dejamos seis consejos de copywriting para tu empresa.

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1

Ponte en el lugar del lector

¿A quién quieres dirigirte? ¿Quiénes son tus potenciales clientes? Neuromarketing es una palabra de moda, y no es banal. No es lo mismo escribir ofreciendo productos de asesoramiento jurídico para empresas que dirigirte a parejas que buscan viajes románticos. Segmenta bien tu público objetivo, pero no te pases. Una segmentación excesiva y sin control puede llevarte a un alcance minúsculo y tu mensaje será leído por muy poca gente. Hablaremos de la segmentación en otro post…

De momento, quédate con lo de ponerse en el lugar del lector, que es, a fin de cuentas, tu potencial cliente. ¿Quién es?, ¿qué quiere? Háblale en su idioma y utiliza referencias que puedan serle familiares. Hazlo sentir cómodo y modera el tono de tu mensaje en función de lo que quieras transmitir.

2

Tutea

En conexión con lo anterior, salvo que tu negocio ofrezca servicios exclusivos a otros profesionales o quieras destacar tu empresa por el formalismo, lo común es utilizar el cuando te dirijas a los lectores de tu web o blog. Mucho más en las redes sociales. Recuerda que no estás en la oficina, ni cerrando un trato con un cliente, sino contándole algo a alguien que, por lo general, está leyendo tus contenidos en un entorno cercano y cordial.

Intenta igualmente dirigirte al lector en singular. La gente no suele leer los artículos en grupo. Y, lo más importante, adapta tu lenguaje a este tuteo: utiliza expresiones cercanas y sencillas, no revuelvas la conversación hasta hacerla ilegible. Corres el riesgo de crear desconfianza y romper esa cordialidad que debe haber en una comunicación online.

3

Sé breve.

Lo bueno, si es breve, dos veces bueno. No pretendas hacer un texto largo y lento solo por el hecho de llegar a un número de palabras. Si eres capaz de contar lo que quieres en pocos párrafos, ¿para qué alargarlos y crear posibles confusiones en el lector?

Si puedes contar lo que quieres en pocos párrafos, ¿por qué confundir al lector? Clic para tuitear
4

Da información útil

Repito que el lector de hoy, salvo excepciones, no busca que le vendas productos. En vez de eso, ofrécele información que pueda serle de utilidad. Pero no se trata de contar cosas que nada tengan que ver con tu empresa. Evidentemente, tienes que tratar temas acordes con lo que vendes.

Haz marketing de contenidos. Si, por ejemplo, eres asesor fiscal y tienes un blog, puedes escribir artículos comentando las últimas reformas fiscales. No vendes tus servicios directamente, pero seguro que los lectores tomarán nota de tu experiencia y buen hacer en ese campo para cuando requieren ese tipo de asesoramiento.

5

Pon ejemplos

En el caso anterior, háblale a tu lector de ejemplos reales que hayas tratado en la oficina. Si escribes un post sobre las deducciones fiscales en la Declaración de la Renta, menciona algún caso que hayas llevado personalmente para hacerlo más humano, más palpable. Que el lector vea que, además de la teoría, también dominas la práctica. Será una de las pocas veces que, siguiendo estos consejos, puedas “venderte” directamente.

6

Termina con una llamada a la acción

Recuerda que, aunque no estés vendiendo directamente un producto o servicio, ese es justamente el objetivo que persigues con el copywriting. No lo olvides y, cuando te acerques al final del texto, encamínalo hacia una reacción del lector. Es lo que se llama “call to action”. ¿Quieres que el lector se suscriba a tu boletín? Crea un banner llamativo al final de tu texto. ¿Quieres vender un producto? Incluye un botón de acceso directo a la tienda. ¿Quieres un comentario? Lanza una pregunta directa, un reto, pídele a tu lector una reacción a lo que acaba de leer.

No parece tan complicado, ¿verdad? El copywriting es un verdadero arte que solo se llega a dominar con la práctica y con una planificación perfecta de tus contenidos. Aquí te hemos dejado unos pequeños consejos para empezar a practicarlo, pero ahora te toca a ti llevarlo a ejecución. ¿Cómo lo ves? ¿Te animas a escribir?

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